Archive for Diciembre, 2008

Vinos parkerizados, la polémica del puntaje

Sábado, Diciembre 20th, 2008

¿Como medir la calidad de un vino?

Es probable que tú te hayas topado, ya sea en alguna forma de publicidad, tienda o revista, con la mención de que determinado vino “tiene 90 (o X) puntos”. El hecho de asignar números como un intento de medir la calidad de algo que se experimenta de forma subjetiva, es el primer cuestionamiento importante que enfrentan los diversos sistemas de valoración. Revisemos, paso a paso, cada uno.

El crítico de vino con más influencia a nivel mundial es, sin duda, el norteamericano Robert Parker. Tal influencia llega a tal grado que se ha acuñado la expresión “vinos parkerizados” para referirse a una forma de manufactura diseñada expresamente con la intención de que él los evalúe favorablemente. Su sistema va de 50 a 100 puntos, divididos en esta forma:

• Todos los vinos tienen una base de 50 puntos.
• El aspecto visual vale hasta 5 puntos. Puesto que la mayoría de los vinos actuales están bien hechos, reciben al menos 4, con frecuencia 5.
• Los aromas cuentan hasta por 15 puntos, dependiendo de la intensidad y dimensión de los olores y bouquet, así como la ausencia de defectos en el vino.
• El sabor y posgusto(1) valen hasta 20 unidades. La intensidad del sabor, equilibrio, limpieza, profundidad y resabio en el paladar son consideraciones importantes.
• La calidad general, junto con el potencial evolutivo o de guarda(2) cuenta hasta por 10 puntos.

Adicionalmente, Parker sigue una metodología para tratar de dar imparcialidad a sus calificaciones, la cual incluye, entre otros, el hecho de que todos los vinos se catan a ciegas (es decir, sin saber la marca); se prueban en condiciones adecuadas de horario, temperatura y luz, y se incluyen otros vinos, previamente puntuados, dentro de los que se degustan a ciegas, para asegurar la consistencia. Asimismo, todos los vinos con defectos mayores o que califiquen debajo de 70, se catan de nuevo, al igual que aquellos por arriba de 89, a fin de confirmar las impresiones.

La escala de puntuación es la siguiente:

90-100: Los vinos de esta categoría son los mejores en su tipo: extraordinarios, de carácter muy complejo y profundo. Merecen un esfuerzo especial para comprarlos y beberlos. Hay mucha diferencia entre 90 y 99, pero ambas son máximas puntuaciones. Hay muy pocos vinos que las logran.

80-89: Un vino en el rango de 85 a 89 es muy, muy bueno, con diversos grados de finura, sabor y carácter, sin fallas notorias. Muchos de los que están en este rango son de alta relación calidad-precio.

70-79 es una calificación promedio; 79, desde luego, es mucho más deseable que 70. Los vinos entre 75 y 79 son placenteros, les falta carácter, complejidad o profundidad; se trata de vinos promedio con poca distinción, pero elaborados honestamente. En resumen, francos e inocuos. Aptos para situaciones muy informales o para eventos de consumo masivo.

Menos de 70 puntos indican un vino desequilibrado, defectuoso, o terriblemente plano o diluido:

• Entre 60 y 69, contiene deficiencias notorias, como acidez y/o tanicidad excesivas, ausencia de sabor, o defectos notorios en aromas o sabores.
• De 50 a 59, vinos inaceptables.

Parker insiste en que es vital considerar la descripción del estilo, personalidad y potencial de cada vino, sin atribuir al puntaje un peso rotundo. La calificación es importante para que el entusiasta mida el posicionamiento de un vino en relación a vinos equiparables. Empero, en palabras del mismo Robert, “nunca habrá un sustituto para tu propio paladar, ni mejor instrucción que tu propia cata“.

Fuente: Marco Miranda / eleconomista.com.mx

Los vinos reserva y gran reserva

Miércoles, Diciembre 17th, 2008

La recuperación -como vinos de calidad- de los términos “reserva” y “gran reserva” constituye un aspecto importante en razón de que fueron terminologías que, décadas atrás, habían sido bastardeadas para esquivar algunas disposiciones que se habían implementado para la industria. Además, se trata de un aspecto que va en pleno beneficio del consumidor.

En un fin de año difícil, con una crisis financiera internacional que pone en riesgo las economías de base agraria, como es el caso de Mendoza y con mercados que restringen la demanda, tanto en el orden interno como el externo, hubo tres informaciones -en el curso de los últimos días- que corrieron en favor de la actividad vitivinícola.

La primera de ellas, la resolución de la Justicia rechazando las tasas “de abasto” que se cobraban en la provincia de Buenos Aires; la segunda, la autorización de utilizar chips para los vinos, equiparando la medida con otros países del mundo y en tercer lugar y quizás la más importante, la recuperación del valor de los términos “reserva” y “gran reserva” para los vinos argentinos.

En el caso de la tasa de abasto, la resolución del juez federal de Lomas de Zamora no hizo más que ratificar el planteo efectuado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, al afirmar que es el único organismo autorizado, a nivel país, para efectuar análisis bromatológicos o fitosanitarios, por lo que prohibió a los municipios percibir un gravamen sobre las bebidas alcohólicas que ingresen al territorio bonaerense.

La decisión favorece a las bodegas, en razón de que eran éstas las que debían hacer frente a la tasa cada vez que enviaban sus vinos a la provincia de Buenos Aires.

En el caso de los chips, además de blanquear una situación ya existente, pone en igualdad de condiciones a los vinos argentinos con los del resto del mundo. De todos modos, y en el afán de defender al consumidor, se fijó que, con la utilización de chips se debe aclarar que se trata de un vino “roble” y se estableció enfáticamente que sólo cuando se utilizan vasijas de madera se podrá utilizar el término “barricas” o “crianza en roble”, a la vez que se fijan claramente las variedades de uva que podrán ser derivadas a ese tipo de vinos.

Si bien se trata de dos aspectos importantes, quizás lo más valioso surgió con la resolución del INV de recuperar los términos “reserva” y “gran reserva” para los vinos de calidad, tal cual sucede en el resto del mundo, e inclusive en la Argentina con otro tipo de bebidas alcohólicas.

Es un reconocimiento, también, para un importante número de bodegas que, trabajando bien y habiendo realizado fuertes inversiones, necesitaban una terminología adecuada para suministrar con claridad la información al consumidor.

Históricamente, los dos términos habían tenido la valoración correspondiente, hasta que, décadas atrás y en el afán de zafar de los bloqueos y prorrateos que se habían establecido para la industria, algunos inescrupulosos bastardearon los términos “reserva” y “gran reserva” y hasta hicieron los propios con la palabra “fino”.

Ahora se han puesto las cosas en su lugar y se han establecido normas estrictas para destacar la calidad de los vinos. Se exige una relación de 135 kilos de uva-100 litros de vino para los reserva y de 140-100 para los gran reserva (la relación es de 122-100 para los de mesa y 130-100 para los finos) y hasta se ha fijado que los reserva deben contar con una guarda en barrica de 12 meses para los tintos y de 6 meses para los blancos, y en los gran reserva de 24 meses para los tintos y 12 para los blancos y rosados.

Paralelamente, se establece con claridad que para lo dos casos sólo podrán ser derivadas uvas de alto valor enológico.

La vitivinicultura argentina ha tenido un crecimiento espectacular en los últimos años, en base a una decisión de los bodegueros de priorizar la calidad por sobre la cantidad de los productos que ofrecen.

Ello les ha permitido mantener el mercado interno -cada vez más competitivo como consecuencia de la irrupción de las bebidas sustitutas o cambios en los hábitos de consumo- y ganar espacios en el internacional, con un aumento progresivo en las exportaciones, a razón del 30 por ciento anual, superando actualmente los 650 millones de dólares entre vinos y mosto.

Por ese motivo resultan importantes las resoluciones del INV, surgidas de un diálogo mantenido con los propios industriales, a través de la comisión asesora técnica.

Pero, lo más importante, es que lo que en el fondo se está defendiendo es al consumidor, con información clara y precisa, para evitar cualquier tipo de engaño. Todo esto contribuye a reforzar el buen trabajo que ha realizado y el prestigio que ha alcanzado la industria en los últimos tiempos.

Fuente: Diario Los Andes

Exportaciones vino argentino crecerían pese a crisis mundial

Martes, Diciembre 16th, 2008

BUENOS AIRES (Reuters) – Las exportaciones de vino de Argentina seguirán creciendo en el 2009 a pesar de la fuerte crisis que golpea a la economía global, aunque a una velocidad inferior a la que registraba hasta el momento.

La crisis económica de países como Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, los principales importadores de vinos argentinos, limitaría la demanda externa de la bebida, pero funcionarios y representantes del sector creen que el escenario adverso puede ser una oportunidad para ampliar sus fronteras.

“Estamos convencidos de que nuestras exportaciones van a continuar muy bien. Probablemente tengamos tasas de crecimiento menores, pero tenemos buenas señales”, dijo a Reuters Guillermo Daniel García, presidente del oficial Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Argentina posee una larga tradición vitivinícola y se encuentra dentro del grupo de países con niveles más altos de consumo de vino per cápita.

Sin embargo, recién a partir del 2002 Argentina se volcó con fuerza al mercado externo, luego de que las bodegas bajaron sus precios en dólares por la devaluación de la moneda local, tras una grave crisis económica y social.

Hoy, Argentina exporta cerca del 27 por ciento de su producción, según datos oficiales.

“Los que exportan ven que hay una recesión, que la gente (de otros países) prescinde de gastos. Pero quizás en el tema del vino, el disfrutar una botella de vino en compañía de otros, eso no lo están limitando”, dijo Juan Carlos Pina, gerente de la cámara sectorial Bodegas de Argentina.

“En vez de ir a un restaurante, la gente (en el extranjero) se junta a comer en las casas y comparte una botella. También es posible que en vez de una botella de 20 ó 30 dólares compre una botella de 15 dólares y en ese caso nosotros todavía somos competitivos”, añadió.

Los productos argentinos, junto a los chilenos, australianos, sudafricanos y estadounidenses, componen el grupo conocido como ‘vinos del nuevo mundo’, que compiten en el mercado internacional con los tradicionales de Italia, Francia y España, de precio más elevado.

Hasta septiembre del 2008, las exportaciones argentinas de vino sumaron 446,7 millones de dólares, por encima de los 346,2 millones del mismo período del año pasado y muy cerca del récord de 482,3 millones de todo el 2007, según el INV.

Pero para que las exportaciones sigan creciendo, Argentina debe mantener un dólar alto que siga haciendo atractivo el precio de su vino en el mercado global, afirmó Sergio Villanueva, director ejecutivo del Fondo Vitivinícola de Mendoza, la mayor provincia productora del país.

“El consumidor de vinos es curioso, innovador, quiere probar siempre cosas nuevas y Argentina es un país nuevo, con novedades que ofrecer. Este es uno de los paliativos que posiblemente nos ayuden a superar el mal trance”, dijo Pina.

(Reporte de Maximilian Heath; Editado por Marcel Deza)

Fuente: Reuters Americalatina